Campaña Ambiental Pagana 2014

"Witches and wicked bodies", nueva exhibición de brujería del British Museum



 
Albrecht Dürer, Bruja montando una cabra del revés, ca.1500


Texto Original de Ruth Styles para Mail Online (Daily mail),  


Arpías horripilantes, caníbales aterradoras y abundancia de brujas en la nueva exhibición de brujería del British Museum 

Desde las aterradoras ancianas de Shakespeare a la hechicera con gusto por el canibalismo de Hansel y Gretel, las brujas han reclamado por mucho tiempo la atención de la imaginación popular. La bruja es ahora el tema de una nueva exibición en el British Museum que que se prolongará hasta enero y traza el recorrido desde la hechicera malvada de la época medieval hasta principios del siglo XX.

Con obras de Durero, Delacroix y Rossetti entre otros, se adentra en el terror casi universal hacia las brujas – y las consecuencias igualmente terribles para las mujeres a las que alcanzó. Pero las primeras brujas no fueron las horribles arpías de la Edad Media. Algunas, entre ellas Lilith, quien se tiene por la primera mujer de Adan y su igual, las hechiceras Circe y Medea(1), fueron tan bellas como poderosas.

El tema de la bruja como mujer poderosa surge de Nuevo en la Edad Media, cuando las brujas, aunque no agradables a la vista, se presentan con la habilidad de controlar el tiempo o  dañar a adultos y niños por igual. La asociación pagana con los dioses y diosas clásicos,  especialmente con Diana la Cazadora agravaron la mala reputación de la bruja y los sacerdotes cristianos arremetieron contra lo que consideraban como una abominación y una herejía.

Aunque la mayoría de las brujas fueron mujeres, hombres y niños también fueron acusados ​​de brujería en la época medieval en la medida en que la gente, viendo catástrofes como la Peste Negra y las guerras internas a su alrededor, culparon a la brujería de sus males. Como era de esperar esto llevó a la persecución, sobretodo de mujeres, que intentaba erradicar la brujería y escaló a principios del siglo XIV.  

Hacia 1563, se había llevado a cabo una ofensiva capital en Gran Bretaña, así como en la mayor parte de Europa Occidental; una legislación que tuvo como resultado la muerte estimada de unas 200,000 mujeres entre 1484 y 1750. Pero el terror inducido por la idea de la brujería no fue solo culpa de la imaginación – como la exhibición señala, el florecimiento de las artes fue de la mano con un aumento en los casos de brujería.  

A la cabeza de la carga estuvieron los responsables de las imprentas, cuyos panfletos baratos, libros y grabados significaron la dispersión de las imágenes aterradoras de brujas malvadas entre todos los sectores de la población. De 1500 en adelante, los folletos que describían los supuestos poderes malignos de la bruja se convirtieron en lugar común, mientras que las copias baratas del tristemente célebre Malleus Maleficarum (Martillo de las Brujas, manual de inquisidores) estaban al alcance de todos. Como resultado los juicios por brujería, se hicieron cada vez más comunes durante los siglos XVI y XVII, en particular durante los períodos de disturbios civiles.
 
Gran parte del arte que los alimentó es, sin embargo, impresionante. Entre las obras se encuentran grabados en hojas sueltas hechas por los impresores renacentistas Albrecht Dürer y Hans Baldung Grien - ambos rápidamente popularizados entre los coleccionistas. 

Una obra especialmente cuidad es el Sabbath de las brujas de Grien, un grabado a color de 1510 que representa a cuatro figuras femeninas desnudas, sentadas en el suelo con un caldero. El caldero emite grandes columnas de humo y restos de una poción con ranas rodean a las figuras, el suelo está cubierto de huesos, horcas y hacia la derecha de la imagen de un gato está sentado con su espalda vuelta. En el cielo nocturno, otras dos brujas: una apenas visible y otra que monta una cabra y que lleva un tridente con otra caldera y huesos de animales.
 
Se cree que la imagen de la bruja montada al revés en una cabra en la obra de Baldung se inspiró en el grabado de Durero del mismo nombre.  Realizado hacia 1500, “A Witch Riding Backwards on a Goat”  es una alegoría de la idea de la brujería como inversión del orden natural de las cosas, por esto el pelo de la bruja ondea en una dirección, mientras que la cabra y los ropajes  van en dirección contraria.
 
Pero no todas las brujas fueron representadas como arpías. Las brujas se mostraron también como seductoras dispuestas a atrapar a sus víctimas masculinas, un tipo querido por Giovanni Battisa Castiglione, artista famoso por sus grabados de Circe.
 
Por el contrario, Francisco de Goya tomó el tema de las brujas y lo convirtió en un arte enteramente propio llevando lo grotesco a cotas desconocidas hasta el momento gracias a su inclinación por las composiciones que mostraron las mujeres que realizan actividades horribles con  animales y niños.
 
Durante el siglo XVIII,  las Brujas del Macbeth de Henry Fuseli  influyeron a generaciones de amantes del teatro, y las ilustraciones de Fausto de Goethe fueron popularizadas por Eugène Delacroix.
 
A finales del siglo XIX, las viejas brujas horribles de senos distendidos y serpientes en el pelo fueron reemplazadas en su mayoría por sirenas sexualizadas y misteriosamente exóticas, la más conocida de las cuales es la Lilith de Dante Gabriel Rossetti.
 
Este nuevo enfoque de las brujas se reflejó también en el trato hacia los  sospechosos de brujería en el mundo real, y el siglo XX amaneció llevando a los juicios y quemas por brujería a ser finalmente consignados a la historia (2).


Notas de traducción:

(1)   En el artículo original cita a Medea como la “infiel esposa de Hercules” ("and Hercules' unfaithful wife Medea"), afirmación que no hemos podido comprobar en ninguna fuente.
(2)   En Europa, claro está.


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