Campaña Ambiental Pagana 2014

[Artículos] La importancia de la práctica, por Melina Lymnaia

"La importancia de la práctica", de Melina Lymnaia, se publicó originalmente en El laberinto griego (2012), se reproduce en Ouróboros con permiso de la autora. 
 


En muchas ocasiones, nos olvidamos de que la espiritualidad es la misma vida, y que la vida no se piensa, se vive. Nuestro camino espiritual no es solo un conjunto de ideas y conocimientos, sino que ante todo es un aprendizaje basado en la práctica y en nuestra propia experiencia vital. El conjunto de ideas e información que encontramos en los libros nos sirven de mapa, pero poco avanzaremos si no contrastamos la teoría a través de nuestra práctica. Así pues, la práctica es la fuente principal de conocimiento.
A veces pasamos por etapas donde creemos que memorizar el mapa y saberlo al dedillo es imprescindible, llegando algunos a la erudición, pero el mapa existe para ser vivido, no sólo para ser comprendido intelectualmente. En ocasiones son nuestros propios miedos los que imposibilitan emprender el viaje vivencial, y nos retienen en un plano mental o en el cumplimiento ortodoxo de lo que dicen los textos. El miedo a sufrir un desengaño al contrastar la información teórica con nuestras propias experiencias deriva de la falta de confianza en uno mismo, pues si no coinciden tendemos a creer que no hemos hecho algo bien, y no valoramos la experiencia vivida independientemente de que el resultado coincida o no con lo que hemos leído anteriormente. También nos sentimos turbados si el resultado no es el esperado, normalmente de nuevo, condicionados por la información acumulada. O puede que temamos descubrir que este sendero, en el que hemos invertido tanto esfuerzo, no sea lo que esperábamos, confrontándonos así con la realidad y la toma de decisiones que ésto conlleva.
Para que la vivencia sea real y no caigamos en el autoengaño, necesitamos estar receptivos, vacíos, dispuestos a aprender, humildes, y es aquí donde un exceso de información y erudición pueden entorpecer nuestra práctica si no sabemos dejarla a un lado. El hecho de haber acumulado mucha información sobre algún tema determinado nos da la falsa creencia de tener ya el “máster” en dicha área, cuando en realidad sin la práctica y la vivencia no se llega a alcanzar la sabiduría y el conocimiento verdaderos.
Ciertamente la parte teórica es importante, pues nos da un marco de actuación que será diferente según cada camino espiritual. Por decirlo de alguna manera es la forma, la parte exterior basada en las creencias de cada sendero. Por otro lado, la vivencia espiritual es la parte interna, el punto de transformación y crecimiento. El marco de actuación, la teoría, sirve para llevarnos a la vivencia y en algunos casos marca determinadas normas en la vida cotidiana de las personas cuyo propósito es mejorar la experiencia espiritual (abstinencia de ciertos alimentos y sustancias, determinadas conductas...). No obstante, el exceso de normas nos llevan a la rigidez, y la creencia ciega en la teoría nos puede llevar al fanatismo religioso, con todo lo que ésto conlleva.
El conocimiento teórico basado en las creencias de cada religión, debe ser suficientemente fuerte para contener una tradición en su interior sin que ésta se desvirtúe, y al mismo tiempo ser suficientemente flexible para que cada persona encuentre su propia manera de vivir la espiritualidad dentro de dicho marco. No pocas veces, una variante en la estructura de algún ritual a derivado en un auténtico debate por desviarse del “Libro”, y por contra, en el otro extremo, encontramos que la ausencia estructural en la práctica deriva hacia una falta de eficacia, y la vivencia espiritual queda diluida. En ambos casos, la experiencia vivida puede estar influenciada negativamente por la propia actitud al interpretar el marco.
En conclusión, el equilibrio entre la teoría y la experiencia es fundamental, ya que ambas nos nutren y enriquecen en nuestro propio camino. Es importante evitar el apego a la información, evitar la falta de estructura infundada en la práctica y ser constantes y coherentes en nuestro trabajo espiritual.
Melina y Kouros

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