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Pensamientos de brujo raro



Pensamientos de brujo raro, de Francis Ashwood, publicado en el blog Dioses Ehiralbos el 29 de abril de 2010.

Estamos saturados de información. Y a veces esto ha desencadenado en momentos de sobrecarga mental que nunca he estado dispuesto a aguantar, pues la verdad es que no hace falta tanto para ser brujo. De hecho siento que en general el exceso de información tiende a perdernos entre bibliografías y filosofías variadísimas y en consecuencia acabamos por perder la capacidad de "ser", tal cual; perdemos integridad. Y lo cierto es que un brujo necesita ser íntegro en sus acciones y jamás debería perder el tiempo en imponerse prejuicios a la hora de actuar como brujos. Muchas veces estos prejuicios parecen verdaderos chistes, sobre todo cuando la naturaleza de tales prejuicios está causada por lo que esperamos que los demás van a pensar de nosotros. Por eso es que me ha estado rondando la cabeza estos días lo que a continuación intentaré poner en palabras.

Primero que la capacidad de ser brujo forma parte del comportamiento natural del que lo es. No debe ser una actitud forzada, ni actuada. Y ser brujo no significa vestir de oscuro, o cargarse el cuello de amuletos o símbolos esotéricos; no tiene nada que ver con las apariencias, ni con el orgullo, sino con la actitud que mantienes en tu día a día y tu interacción con el mundo que te rodea. No significa ser supersticioso y sentirse abarcado por hostilidades espirituales, y fenómenos paranormales constantemente. De hecho como decía en una entrada de hace tiempo, probablemente los brujos sean los que menos hablen de lo llamado "sobrenatural", pues lo cierto es que esas cosas no tienen fundamento alguno realmente, desde la perspectiva de la brujería. La obsesión con este tipo de materias es señal de conocimiento espiritual mal aplicado y puede resultar peligroso para la integridad psíquica del individuo paranoide. Este tipo de conductas es una de las razones por las cuales en la brujería, en cuanto a materia de lo oculto, se ha llevado siempre una actitud secretista. No como manifestación egoísta y reservada del brujo que tiene ese conocimiento por el que se le conoce, sino como método de seguridad para salvaguardar la integridad de las personas que se adentran en estos mundos neblinosos.

Segundo, no creo que se pueda decir que ser brujo sea difícil, o que cueste adaptarse a su modo de vida, pues (al menos objetivamente hablando) el brujo es tal por pura vocación. Con lo cual cada uno llegará a ser uno mismo a su debido momento, de forma que manifestará su “ser brujeril”, que es al fin y al cabo lo que lo identifica como tal, conforme a su propia naturaleza. Que esa manifestación sea más o menos evidente solo uno mismo puede decidirlo. Sin embargo pareciera que el hecho de vivir en una ciudad, fuera incompatible con la práctica de la brujería. Tal vez esto se deba al hincapié que se hace en la interacción con espacios naturales en esos montones y montones de información sobre la brujería que se pueden encontrar en cualquier sitio. Pero muchos parecen olvidar que la ciudad también forma parte del terreno: un río que cruza una ciudad sigue siendo un río; un árbol que crece en un parque, tiene tanto de árbol, como cualquier otro árbol que podamos encontrar en la sierra más recóndita de tu comunidad. Y sobre todo: en las ciudades también existe el otro mundo y sus "habitantes" ocultos. Solo hay que saber reconocer los espacios donde más se manifiesta el tipo de poder que hace posible la interacción con ese otro mundo. Aunque lo cierto es que, en última instancia, el brujo es capaz de generar esa conexión mediante sus técnicas rituales más básicas. Por tanto, quiero decir con esto que un brujo debe aprender a trabajar con el medio que le rodea, esté donde esté. Aunque también hay que reconocer que dependemos del terreno más de lo que creemos y que uno no es completamente auto-suficiente en estas materias. Debemos ser conscientes de nuestras limitaciones.

Por tanto, tercero, de nada sirve que nos pongamos trabas a la hora de tener gestos rituales en medio de un parque o incluso de una calle poblada de árboles, cuando en nuestra intuición nos está guiando en un sentido claro al respecto. No sirve de nada ponerse escusas como "es que me pueden ver los vecinos", "me da vergüenza hacerlo en público" o "es que no me puedo concentrar aquí". Un brujo debe ser capaz de trabajar en cualquier medio. En muchas ocasiones, más allá del potencial de nuestras capacidades, la intención es lo que importa. Y en cuanto a que otros puedan llegar a verte, yo pienso que todos somos lo suficientemente listos como para tomar las precauciones adecuadas al respecto y no exponernos tontamente a que nos vean más de lo necesario, o como para realizar un ritual lo suficientemente discreto como para que no llamemos tanto la atención. Pero al final de todo, no se pueden evitar ciertos hechos, como por ejemplo, que el brujo o la bruja es una persona un tanto rara, sí... somos raros bajo la mirada de los otros que no piensan como brujos, pero ¿y eso que más da? Un brujo que se preocupe demasiado por lo que piensen los demás, se verá con muchas trabas para desarrollar su trabajo.

Resumiendo... si quieres ser brujo, acepta el cargo con todas las consecuencias. Si buscas discreción, se lo suficientemente inteligente para ganar en calidad de discreto. Pero no quieras que de repente el mundo se pare para que tú puedas hacer algo de magia en paz sin que nadie te observe. Si hay que actuar durante la noche, de madrugada, y hay que vestirse de negro para pasar desapercibido, se hace y punto. La brujería requiere sacrificarse un poco. Yo puedo asegurar por experiencia, que cuando actos de este tipo se llevan a cabo con la devoción y la intención correctas, los espíritus del lugar se encargan de mantener alejados a posibles intrusos durante el periodo de ritualización, o de favorecerte durante tu trabajo de cualquier manera posible, si mantienes una relación cordial con ellos y sobre todo si se lo pides adecuadamente. No encuentro razón por la que dudar de ello, y así a día de hoy no me he visto ante ningún problema al respecto. Sin embargo, también hay que ser lo suficientemente sabios como para hacer uso del sentido común que a veces les falta a algunos aventureros de lo oculto. Accidentes ocurren, pero nunca estará demás cualquier precaución que tomemos.

El brujo es raro, hace cosas raras y a horas raras. La brujería es así de rara, y el otro mundo es así de raro. No puedes esperar no ser raro, no tengas prejuicio en serlo si no nunca vas a poder desarrollar todo tu potencial como brujo. Empieza a aceptar este hecho. Pero se lo suficientemente sabio como para no atentar contra tu integridad física o espiritual y sobre todo (¡en nombre de la brujería!) como para no cagarla más de lo necesario.

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