Campaña Ambiental Pagana 2014

Megalitismo: Historia y significados

Megalitismo: Historia y Significados. Vaelia Bjalfi (2001) adaptado y revisado para Ouroboros Webring, Mayo de 2010. Imágenes de Sibila, tomadas en el dolmen conocido como "La choza de la hechicera", Elvillar, Àlava.

Se entiende por megalitismo, -del griego “mega“ grande y “lithos” piedra -, el conjunto de construcciones prehistóricas hechas a base de grandes piedras. El fenómeno es mayoritariamente atlántico, abarcando Inglaterra, Irlanda, Francia, Dinamarca, Norte de Alemania, y gran parte de la Península Ibérica. También tendrá una vertiente Mediterránea. Aunque es una evidente expresión cultural, las funciones y significados atribuidos de los megalitos varían con el paso del tiempo, desde la prehistoria, hasta la actualidad.



El fenómeno del megalitismo se inicia siempre en lugares pobres, como señalización territorial. Más tarde, el fenómeno se extiende, y aproximadamente unos 1000 años después este significado original empezará a variar. El megalito ( en cualquiera de sus tipologías ) perdura a través del tiempo, aun cuando la memoria de sus constructores se pierde, de modo que va acumulando más y más significados con el paso del tiempo.

Para los campesinos del Bronce Final el dolmen fue la manera tradicional de enterrar. Con la generalización del ritual de incineración, ya en la Edad del Hierro, las cenizas y los huesos se guardarán en una urna y esta será usualmente enterrada ( Cultura de los Campos de Urnas). Pero el “culto” ( o tal vez frecuentación o atención) a los monumentos megalíticos perdurará en la era cristiana.

Encontramos representaciones pintadas o grabadas en algunos menhires; espirales, soles, meandros... y mucho más tarde animales, armas, etc. El problema para la investigación es que se siguió marcando las losas a lo largo de la Edad Media ( marcas de pastor, de territorios, etc. ) y en numerosas ocasiones incluso en la actualidad ( "Pablín quiere a Maria" ).

Posteriormente, la mayoría de agricultores los reutilizó como refugios y almacenes. Evidentemente, no falta la atribución de misterios y leyendas a los megalitos que se creyeron creación de hadas, duendes, gigantes, demonios o árabes. Y bajo la denominación popular de “arcas” y “cofres” y la creencia de que escondían tesoros, fueron saqueados impunemente.

Por lo que pudiera quedar en ellos de pagano, la Iglesia arremetió contra ellos. El culto al megalito no iba tan desencaminado como en un principio pudiera parecer; si tenemos en cuenta a un cierto número de personas que, con la llegada del cristianismo, pierden sus templos. Es probable que los megalitos quedaran como reductos de un pasado “idealizado” ( algo similar a lo ocurrido con idealización de la nobleza visigoda por parte de los hispano-romanos en época de la mal llamada “reconquista”; es decir, el movimiento de expansión territorial natural de los cántabros y astures aprovechado por la iglesia de los antiguas provincias romanas ). En ocasiones, “curiosamente” el culto no se centra propiamente en el megalito, sino en una fuente, un árbol, etc.

En todo caso la Iglesia lucha en los concilios y demás intentando evitar estas formas de veneración, para finalmente decidir “cristianizar” los megalitos poniéndoles una cruz encima, o bien ( aprovechando que la gente ya tiene la costumbre de ir) construyendo capillas, iglesias y calvarios al lado o encima de los megalitos.

En las primeras etapas de la arqueología, en las que más que investigadores encontramos coleccionistas de tesoros sacándose teorías de la manga, encontramos personajes como H. Brown (1882), quien hacia conferencias sobre Stonehenge por su cuenta. Este individuo aseguraba sin el menor reparo que era un vestigio antediluviano. Poniéndolo en relación con el anillo de piedras de Avvebury; aseguraba que era la prueba irrevocable de que Moisés había estado allí, y que los monumentos megalíticos tenían forma de manzana el uno, y de serpiente el otro, con el fin de recordar a la humanidad la lección del Diluvio Universal, ya que era evidente que por allí había entrado el agua.

En el siglo XIX se inician los movimientos nacionalistas, y la prehistoria recibe un importante “impulso”, buscando el “origen de las nacionalidades” se quiere saber que había antes de la romanización. Y todo lo que no parece directamente neolítico ( no olvidemos el concepto de prehistoria como época “brutal” y “atrasada” que se tenia entonces ) es atribuido a los celtas y, en ocasiones, a los íberos ( dependiendo de la corriente política del momento). Así, aunque el fenómeno megalítico se iniciara MILES de años antes de que el primer celta corriera por el mundo, el megalito le es atribuido sin demasiadas manías. Para acabarlo de arreglar, se asimila el culto druídico a estos celtas, y se mezcla todo con las corrientes de la novela romántica / gótica, que le otorga el justo matiz sangriento : los dólmenes eran “mesas de sacrificio para los extraños cultos druídicos de los celtas”.

En un plano menos agresivo, pero no menos idealista, se ha hablado mucho de las relaciones de los monumentos megalíticos con la astronomía. Y en numerosas ocasiones ( como veíamos en las teorías clásicas, por ejemplo, de Gordon Childe) se los ha querido relacionar con el mundo oriental, especialmente con Egipto, puesto que desde el s. XIX hasta principios del s. XX se consideraba que este territorio era la cuna de toda cultura.
Aunque es verdad que algunos megalitos se levantaron teniendo en cuenta los puntos cardinales o la posición de los astros, se ha sobrevalorado estas atribuciones; los megalitos no son máquinas de cálculo de posiciones astrales, por más que señalen alguna. De igual modo, los megalitos no son comparables a las pirámides egipcias ni falta que les hace.

Sea como fuere, parece que las cosas no han cambiado demasiado, y con teorías más discretas ( o no ) el mundo del megalitismo sigue lleno de imaginativos personajes que al estilo del señor Brown hacen su negocio a base de “conferencias” entorno a unas tumbas llamadas dólmenes.



ORIGEN Y CRONOLOGÍA

Gracias a las dataciones obtenidas con las pruebas del Carbono-14 ( New Archeology, Renfield ) sabemos que proviene de la costa atlántica europea con diversos puntos de origen, con fechas que se remontan a finales del V milenio a.e.a. ( antes de la era actual). El fenómeno del megalitismo tiene una duración que va de 2000 a 3000 años según la zona y extendiéndose desde los inicios del Neolítico hasta la Edad del Bronce.

El proceso de Neolitización ( adoptar la cultura agro-pastoril por oposición a la anterior, cazadora-recolectora) de la vertiente Atlántica de Europa es difícil. En estas zonas se optará mayormente por la ganadería y el marisqueo ya que, debido a la pobreza de los suelos, la economía de cereales y legumbres no funciona. Las tierras aptas para la agricultura serán escasas y muy buscadas tanto en la Península Ibérica ( Galicia, Asturias... ) como en Inglaterra e Irlanda ( a la que llega por primera vez la ocupación humana ).

Las gentes se apoderarán de estos suelos fértiles marcándolos territorialmente, y será en este contexto que surja el megalitismo. Los megalitos, en su origen, se sitúan en los límites de los únicos territorios agrícolas de estas zonas atlánticas pobres. Los megalitos se extienden por la zona de Portugal, Extremadura, Andalucía... así como en la zona pirenaica, desde el País Vasco al norte de Cataluña, zonas también pobres en cuanto a suelos se refiere. Se trata de un fenómeno de comunicación, a una misma necesidad responden de manera similar.

Cuando el fenómeno se extiende a zonas más ricas los megalitos pierden su sentido original, pasando en algunas ocasiones a ser una manifestación de culto, o religiosa.

MÉTODO DE CONSTRUCCIÓN


Los megalitos se construyen con piedra local, en rarísimas ocasiones la población se desplaza para buscar piedra a un lugar determinado. Las piedras se modificaban con cuñas, fuego y pulido. Se movían las losas con cuerdas, no se sabe como resbalaban; si por tierra o sobre maderos, untados con grasa.

En primer lugar la zona en la que se elevará en monumento era deforestada. Esto se hacia quemando la superficie; el proceso dejará restos carbonizados bajo las piedras, cosa que permitirá fecharlas por medio del Carbono 14. En segundo lugar se hacían rasas para asentar las piedras. Luego se colocaban las piedras formando el megalito, al tiempo que se iba construyendo el túmulo para ayudar a colocar las losas del cubrimiento.

Por el esfuerzo humano que la construcción de un megalito supone, debieron ser piezas claves en el mundo de significado de los humanos contemporáneos. Así mismo, se interpreta que para su construcción debió haber por un lado, una la voluntad comunitaria y por otro la imagen de un líder u organizador con el conocimiento técnico preciso.



TIPOS DE MEGALITOS


A) Funerarios: Una fosa común se hubiera podido construir en cualquier lugar, pero estos sepulcros están hechos para ser vistos. Seguramente no todos los miembros de la comunidad eran enterrados.


DOLMENES: Tumbas colectivas que dan lugar a osarios ( acumulación de huesos, generalmente cráneos y huesos largos). Enterramiento primario sucesivo; esto es, se entierra el cadáver entero, y al cabo del tiempo, cuando han de enterrar uno nuevo, retiran huesos no seleccionados.

1. Sepulcro de Corredor : Consta de un pasadizo y una cámara, hechos y cubiertos con grandes losas de piedra. En ocasiones se trata de piedras solamente, sin nada que las una. Se sostiene gracias al túmulo que lo cubre. Muchas veces este túmulo está rodeado de pequeñas losas, formando un “cromlech”, para que las piedras y las losas del túmulo no se escapen cuando llueva.

2. Galería Cubierta : En esta variedad, prácticamente no se diferencia el corredor de la Cámara funeraria, ambos son igual de anchos, si bien el corredor puede ser más bajo.

3. Cámara Simple : Ausencia de corredor.

4. Cistas: Tumbas excavadas en la tierra, recubiertas de losas. Una de estas losas hará de tapa y será la única obertura de acceso, que se retirará cada vez que se entierre a alguien.

En ocasiones, entre la galería y la cámara, o bien en las oberturas, encontramos puertas, de diferentes modelos, uno de los más comunes son dos losas con obertura central entre las dos ( que se usara para ofrendas, libaciones, etc. ) y que se tapa encajando una piedra.

THOLOS: Es un sepulcro de corredor, pero la cámara tiene cubierta de falsa cúpula, ( hecha por aproximación de losas). El corredor sigue cubierto con grandes losas. Se encuentran con frecuencia en Andalucía y el Levante.

CAIRN: Megalito enorme, en ocasiones con diversos sepulcros de corredor integrados en el interior. Acumulación de sepulcros que forman un túmulo enorme, enteramente de piedra. Varias etapas constructivas. Típico de Bretaña.

Cuando no hay megalitos, se emplean como osarios comunales sepulturas alternativas que, aprovechando las estructuras naturales, se cubren con losas, e imitan el dolmen. Algunos autores diferencian las Cuevas-dolmen ( aprovechadas para hacer galerías) y los Para-dolmen ( acumulamientos de bloques graníticos reutilizados).


B) Megalitos no Funerarios :

MENHIR: El más común. Piedra larga, trabajada y pulida, colocada verticalmente, algunos en forma de estela, otros casi antropomorfos. En la Edad Media se levantaron piedras de tipología similar para delimitar tierras, se diferencian de las megalíticas por datación ( en excavación). Algunos Menhires ornamentados con gravados; esquemáticos y abstractos; geométricos zona atlántica y zoomorfos o antropomorfos en la zona Mediterránea.

CRÓMLECH: Alrededor de un Menhir, en forma de anillo, pequeños menhires. Parece que delimitan claramente un espacio, del cual desconocemos el uso.

ALINEAMIENTOS: Sobretodo se encuentran en la zona de Bretaña. Menhires en hileras paralelas, se desconoce su significado o utilidad.

HENGE : Círculos de piedra rodeados de zanjas hechas en el suelo que marcan un espacio, en el centro dintel de madera. El más famoso es Stonehenge, cuyo dintel se ha conservado por ser de piedra. Corresponde al final del Megalitismo, sus etapas constructivas de distribuyen a lo largo de más de 1000 años.


BIBLIOGRAFÍA:

FULLOLA, J.M. ; PETIT, M. A.; La puerta del pasado. Ed. Martinez Roca, Barcelona 1998.

CHIPPINDALE, C; Stonehenge en el umbral de la Historia, Ed. Destino. Barcelona, 1989.

1 comentario:

malena dijo...

Me ha encantado este comentario me a
ayudado mucho a mi trabajo de clase .

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