Campaña Ambiental Pagana 2014

Secretos y peligros de la magia, fragmentos de W.E. Butler


 
W. E. Butler (1898-1978).

Fuente: W.E. Butler, El Mago, su entrenamiento y trabajo, Ed Luis Cárcamo, Madrid, 2006

pp.13-24

Puede preguntarse, “¿por qué otro libro sobre Magia? Con seguridad que ya hay muchos escritos. En cualquier caso todos están cortados de la misma pieza – todos son descripciones de la experiencia de otras gentes- y significan simplemente que sus autores toman de la lavandería literaria de los otros”. (…)

El problema es que la magia ha yacido por tanto tiempo bajo una nube de superstición, ignorancia y temor por una parte, y ha sido obscurecida por la otra por un biombo de humo de secreto, maquinado por aquellos que temían la pérdida de poder y de prestigio si el asunto se llevaba a la luz, que es muy difícil para el escritor corriente hacer algo más que dar un bosquejo general sobre el asunto. El está compelido a extraer su material del trabajo publicado de otros, que estaban también bajo la misma limitación.
La posición fue complicada aún más por el hecho de que aquellos que podían haber dado un registro de primera mano fueron amordazados por terribles juramentos de secreto, y la ruptura de un juramento de iniciación no es una cuestión ligera. Desde luego, algunos rompieron su juramento de silencio y lealtad, pero como regla general lo hicieron no para instruir al público en general, sino para aumentar su propio poder, y aunque prometieron dar todos los secretos, retuvieron sin embargo ciertas claves esenciales. Formaron entonces alrededor suyo grupos obligados al secreto y a la obediencia y toda la historia se repitió.

Ahora bien, la ruptura de un juramento es un asunto serio, e involucra el honor del individuo concernido. Pero la exacción de un juramento de secreto donde no debería estar presente secreto alguno, es también deshonroso. Fue Aleister Crowley, que se ganó una considerable notoriedad como mago (…) y como rompedor de juramentos, quien escribió amargamente que sus iniciadores le obligaron al silencio por terribles juramentos ¡y le revelaron entonces el alfabeto hebreo y los nombres de los planetas!

El cuerpo general del conocimiento mágico puede ser dividido groseramente en dos grupos. El primero, en cantidad si no en calidad, es el cuerpo general de ceremonias y prácticas mágicas que son las existencias disponibles de la organización “oculta” normal. Todo éste, con pocas excepciones, está compuesto de material ya existente en libros que son accesibles al público. (…) Todos ellos proporcionan inagotables canteras de las que podemos obtener el material que necesitamos. (…)

Surge la pregunta de porqué habrían conminado las diversas ordenes mágicas a sus iniciados al secreto respecto a estas cosas que son de conocimiento común. La respuesta es que, en las órdenes y fraternidades que eran genuinas, la información que era dada en estas diversas fuentes era combinada en un patrón particular, y era este patrón el que era el objeto real del secreto.(…)
Podemos decir que las partes componentes de los patrones del ritual (…) se acoplan para formar una cerradura metafísica. En esta cerradura se insertan y giran ciertas llaves, y la puerta de la conciencia y el poder suprafísicos se abre. (…)

Estas llaves son de dos clases, llaves mayores y menores.(…) Las llaves menores consisten en técnicas fisiológicas, psicológicas y psíquicas que han sido transmitidas desde el pasado, o se han construido por un proceso de trabajo experimental. Los diversos ejercicios de yoga son tales técnicas. Una buena parte es de “dominio público” pero hay varios artificios técnicos que son muy poderosos en sus efectos, y que requieren la preparación debida por parte de la persona que los usa. Estas llaves se mantienen consiguientemente secretas. (…)

Los sensitivos mediumnísticos (…) no deberían “hurgar” en estas materias. Con ellos, es una cuestión de entrenamiento concienzudo en la técnica, bajo cuidadosa supervisión, o de dejarlo estrictamente. No hay razón, por supuesto, para que un psíquico bien desarrollado y estabilizado no siga el sendero de la magia ritual, si sinceramente desea hacerlo.

Estas llaves menores constituyen las llaves principales en las manos de los rectores de las logias. Pero las llaves mayores son una proposición enteramente diferente. Las llaves menores pueden ser comunicadas a otros, que pueden practicar la técnica y adquirir destreza en ella, pero con estas llaves mayores tal proceso es imposible. (…)

Se ha dicho lo suficiente como para dar alguna idea de las razones para el secreto de las órdenes y fraternidades mágicas, y le queda ahora al escritor presente por indicar su propia posición en el asunto. (…) Como miembro de la Fraternidad de Dion Fortune, dio el juramento de secreto usual concerniente a su enseñanza y rituales, y todavía respeta ese juramento. Nada de lo de aquí es en modo alguno parte de lo que juró mantener secreto e inviolado.

Pero de su primer instructor y de sus asociados Orientales, y de Dion Fortune misma, recibió un considerable cuerpo de conocimiento, sin restricción alguna sobre su uso, excepto, desde luego, el consejo general que queda bien expresado por la advertencia que fue situada encima de un aserradero americano, “¡No jugar con la cuchilla!”
Habiendo “jugado” al menos en una ocasión con una cuchilla, él aprecia ahora la fuerza del mandato. Por lo tanto, las instrucciones prácticas dadas aquí son prologadas por la advertencia necesaria.

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Como dice muy verdaderamente un escritor oculto, Israel Regardie, “no hay lugar aquí para exclamar portentosas advertencias sobre el uso y abuso de poderes mágicos y del conocimiento espiritual. Dentro de la psique misma hay un centinela que nunca duerme. Es un guardián de la ley moral cuyo castigo es tan espantoso y devastador que no hay apelación, salvo por la expiación del crimen. De los dictados y juicios de este Ser interno no hay escape, excepto por la admisión y aceptación del abuso, seguidas por la firme determinación de evitar siempre un acto similar.”

Esta advertencia les parecerá insuficiente a algunos lectores, así que será mejor, quizá, que demos nuestro propio punto de vista. En tantos grupos y fraternidades esotéricos se oye de tales portentosas advertencias dadas contra la magia, que sería bueno que tratásemos de discutir el asunto a la luz del día.

¿Hay algún peligro en la práctica de la magia? La respuesta es, “Bueno, sí; por supuesto que lo hay. Cualquier cosa puede ser abusada, y cuanto más poderosa sea la cosa para el bien, mayor será el mal si se usa mal”. (…)

Los peligros del trabajo mágico pueden ser divididos en peligros espirituales, emocionales y físicos. Estudiémoslos brevemente en este orden. ¡Peligro espiritual! ¿Qué queremos decir con esto? Simplemente ese orgullo presuntuoso y satánico por el que, como dice el poeta “cayeron los ángeles”. Este es el vicio característico del seguidor del sendero oculto, y con mucho la gran mayoría de estudiantes siguen este sendero. El alejamiento intelectual y el desprecio frío hacia el “rebaño ignorante” son muy comunes en los círculos ocultos, y puesto que los ritos mágicos exigen una aplicación muy concentrada y continua, el estudiante empieza a sentirse en algún modo superior a los otros de alrededor suyo. Así es, pero eso le debería hacer muy humilde, desde que empezase a tomar conciencia que la única justificación para la práctica del arte mágico es a fin de que pueda estar en mejores condiciones de ayudar a sus compañeros los hombres. “Deseo saber para servir”, dice el neófito de los Misterios, y esa es la única razón por la que deberíamos entrenarnos a lo largo de estas líneas. Uno que desoye este consejo y no se suscribe a este cometido, ha tomado el primer paso en el camino descendiente, y aunque pueda conseguir gran poder y conocimiento, está sin embargo en peligro de convertirse en uno de los Hijos de la Perdición, una Estrella Errante, para la que está reservada la negrura de las tinieblas (…) Pero éste no es sino el destino de unos pocos, pues los Cristos del Mal son tan raros como los Cristos del Bien. No obstante, el “inflado del ego falso o empírico” como lo denominan los psicólogos, significa que en un punto u otro el desastre espiritual le espera a uno que ha intentado aislarse, en orgulloso desprecio, de sus hermanos.

¿Cuáles son los peligros emocionales? Para responder a esta pregunta es necesario recordar que la personalidad se construye durante la vida terrestre por la experiencia con la que se encuentra, y sus reacciones ante ella. Puesto que estas experiencias son muchas y variadas, y puesto que las reacciones de la personalidad son extremadamente complejas, llegamos usualmente a la edad madura con una personalidad que ha sido construida sin un plan definido. Aquí hemos combatido circunstancias, allí nos hemos abandonado a ellas. Aquí hemos encarado circunstancias adversas y aprendido la lección que tenían que enseñar, habiendo obtenido así su poder para nosotros, allí hemos intentado escapar de tales condiciones y de la necesidad de tener que tomar una decisión concerniente a ellas. Y así sucesivamente, de modo que se verá que el templo de nuestra personalidad es usualmente una estructura muy curiosa, construida con materiales mal escogidos, y mostrando muy poca traza de algún plan coherente. Dentro de esta estructura traemos hacia abajo fuerzas y poderes del universo, y no es sorprendente que suceda que esta casa de la personalidad sea derrumbada por el rayo relampagueante de las fuerzas invocadas. En lenguaje simple, la presencia de del poder invocado actúa sobre nuestra “psique”, y los “complejos” reprimidos tanto como la conciencia integrada sienten la presión. Es así que a veces sucede que un estudiante de magia comienza a dar signos de inestabilidad mental. Bajo la supervisión de un instructor sabio, tal condición puede convertirse en lo que se conoce en psicología como una “catharsis" mental de purificación, y el material reprimido; habiendo sido elevado a los niveles conscientes, se integra en la consciencia normal. Los síntomas de desequilibrio desaparecen, y el estudiante ha ganado decididamente con la experiencia. Pero a veces una ocurrencia tal como ésta no puede tener lugar. Los complejos enterrados están cargados con poder, pero no pueden emerger en, y ser integrados con, la conciencia. El resultado es una ruptura más o menos completa de la mente. Pero debe recordarse que ésta es una ocurrencia muy rara (…).
El estudio mágico puede convertir a alguna gente en casos psicopáticos, pero debe tenerse presente que la sicopatología ya estaba ahí antes de que el estudiante comenzara su trabajo mágico. Todo lo que hizo la magia traerla a manifestación activa. El estudio de cosas misteriosas atrae a cierta clase de psicópata, y no importa mucho si la atracción es hacia la magia, el espiritismo o el Adventismo del Séptimo Día. (…) Es una idea común entre el público en general que los médium y los psíquicos sensitivos “oyen” y “ven” cosas que no son visibles a aquellos de alrededor suyo. Pero igual ocurre con ciertos individuos mentalmente desequilibrados, y sucede que esos infortunados, oyendo de las visiones y voces de los psíquicos, gravitarán hacia las organizaciones psíquicas. Si se les reconoce por lo que son, gente mentalmente enferma, entonces todo está bien. Pueden ser mandados afuera de la organización concernida, y puede ser que, a través de una comprensión de su caso, puedan recibir un tratamiento curativo que, aunque no ortodoxo desde el punto de vista médico, puede ser muy efectivo. (…)
Cuando, sin embargo, a esa gente desequilibrada se la permite intentar un trabajo psíquico o mágico, entonces la responsabilidad descansa simple y llanamente sobre los hombros de aquellos que son los líderes de tal trabajo (…).

Llegamos ahora a los peligros psico-físicos de la magia. Hay de nuevo peligros que pueden ser evitados por cualquiera que use el sentido común. Debe recordarse que uno de los resultados directos del trabajo mágico es un incremento tremendo de las energías vitales, y este poder aumentado, como ya hemos dicho, afecta a toda la personalidad. Ahora bien, parte de la personalidad es el cuerpo físico, y sus sistemas y centros nerviosos. Estrechamente asociados con los plexos nerviosos están esos maravillosos laboratorios químicos del cuerpo, las glándulas endocrinas o de secreción interna. Asociados con ellas también están los diversos factores instintivos y emocionales de la mente, y sabemos que las secreciones de las glándulas endocrinas, las “hormonas” o “mensajeros”, transmitidas por el torrente sanguíneo a todas las partes del cuerpo, causan efectos de largo alcance tanto sobre el cuerpo como sobre la mente. Si por las prácticas mágicas incrementamos las energías vitales, y si por una concentración sobre los diversos centros psíquicos (que están situados cerca del plexo nervioso físico) dirigimos hacia ellos una cantidad excesiva de esta energía que nos viene, podemos esperar entonces que la incrementada actividad del centro nervioso y de la glándula concernida resulte en la liberación excesiva de sus hormonas en el torrente sanguíneo. Así como la mente puede afectar de este modo a los procesos del cuerpo, así pueden éstos afectar a la mente. (…)

Otro peligro psicofísico viene cuando se juntan prácticas mágicas, meditaciones místicas y técnicas psíquicas, sin un conocimiento real por parte de los concernidos. Es como si un niño fuera a decir, “aquí hay una sustancia negra que los mayores llaman carbón, aquí hay un polvo amarillo al que llaman azufre, y aquí hay una sal blanca a la que llaman salitre. Los mezclaré y veré que pasa”. Si por casualidad los mezclase en cierta proporción, y prendiera fuego a la mezcla resultante, los resultados podrían muy bien ser desastrosos. Así que una de las primera reglas es “no mezcles las técnicas, salvo que sepas lo que estás haciendo”. Incluso entonces no las mezcles hasta que hayas llevado bajo tu control consciente y positivo a cada técnica en particular.

Hay otro peligro, el grupo o logia pseudomágico. Aquí se viste un pequeño conocimiento con términos grandilocuentes, y se emplean ciertos “trucos” psicológicos o físicos por parte de los líderes del grupo. Por tomar sólo una cosa. El incienso (…) tiene un efecto psíquico muy poderoso sobre la conciencia. Pero hay muchas clases de incienso, y no todos producen un resultado psíquico beneficioso.

(…) Es sabio tener un standard de referencia al que uno pueda volverse en tiempos de duda. El standard de referencia del escritor presente es el Señor Jesús. No es necesario aceptar todos o algunos de los puntos de vista dogmáticos sobre El, pero Su vida y enseñanzas nos dan un standad contra el que podemos situar las enseñanzas o prácticas de aquellos de cuya naturaleza dudamos. Otros pueden preferir otros standards, y “a cada hombre su propio maestro”. Pero debería adoptarse algún standard antes de que el buscador se una a cualquier grupo mágico u oculto.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Buen articulo. ¿Cómo podemos saber si las psicopatologias no son provocadas por los efectos de la mágia negra?

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