Campaña Ambiental Pagana 2014

[Traducciones] Las Máscaras de los Espíritus en el Paganismo Europeo, Nigel Jackson



Las Máscaras de los Espíritus en el Paganismo Europeo

Por Nigel Jackson, traducción y adaptación al francés de Tof, publicada en “Les Portes du Sidh”. Retraducido al español por Vaelia Bjalfi. Ouroboros Webring Febrero 2010.


Para alcanzar el estado extático, la conciencia mágica en la que se los mundos fenoménicos y numinales, los chamanes tradicionales empleaban diferentes técnicas comprendiendo entre otras la magia rítmica del tambor, la danza sagrada, los cantos mágicos y el uso de máscaras de espíritus para llegar a una comunión profunda con los seres divinos. Llevar la máscara del espíritu es invocar los poderes del Otro Mundo, pues la máscara expresa la presencia de las divinidades de un modo directo y tangible.

Tanto para aquel que la lleva como para aquel que la ve, la magia de la máscara es un método para ir más allá de la percepción “ordinaria” y deslizarse en la “brecha entre los mundos” hasta las profundas realidades del País de los Elfos. La esencia real de la magia de las máscaras es resumida muy hábilmente por Mircea Eliade como “la transformación total del individuo en algo completamente distinto”.

La máscara de los espíritus es un elemento constante de las tradiciones sagradas de las culturas paganas politeístas. Las máscaras de los chamanes siberianos, llamadas abagaldei eran hechas de madera o piel, con la barba y las cejas de piel de ardilla. Los chamanes tunguses dicen que la máscara “muestra que el espíritu de Malu está en ellos”. Donde quiera que se halle, la máscara ritual es un vehículo de transformación y de encarnación de lo sagrado.

En nuestra tradición espiritual pagana y bruja parece que esta tradición de la máscara mágica ha existido desde siempre. Uno de los nombres de Odin, el Maestro chamánico del éxtasis, es Grimr « el enmascarado ». En el S.VII, en Gran Bretaña, el arcipreste Théodore (haciendo referencia al Ooser o máscara de toro de los ritos populares) condenaba a aquellos que llevaban una máscara de ciervo o de toro durante las calendas de enero.

Las máscaras totémicas de aves o de animales del paganismo germano y celta que permiten alcanzar mágicamente la transformación chamánica están muy presentes en las tradiciones populares europeas. En Alemania, durante la Edad Media, las escandalosas procesiones de jóvenes con la cara ennegrecida, desfilaban en Samain imitando a los espíritus nocturnos que cabalgaban con Perchtl o Frau Holda, la diosa salvaje de la Horda Furiosa, de los viajeros nocturnos. En el Tirol, por San Martín y en el Solsticio de Invierno, la procesión llamada Perchtenmsaken , conducida por un hombre sobre un caballo blanco, brinca alrededor de los campos.

En una procesión alemana se puede ver personas enmascaradas llamadas “caras-de-muerto” y “caras-de-oso” , cuyo aspecto ritual representa los espíritus ctónicos hereditarios y el del oso del inframundo. Del mismo modo, en la tradición de las ceremonias de la Caza Salvaje se encuentra el Charivari medieval. Esta es una procesión extática y desordenada de personajes enmascarados caracterizados como ciervos, toros, liebres, zorros y lobos que perturban los banquetes de boda.

En la costumbre británica del « guizing » de Samain, los danzantes y los actores utilizaban máscaras rituales para metamorfosearse bajo el aspecto del espíritu de los ancestros de la Caza Salvaje, el rastro de lo cual puede seguirse en las máscaras de demonios, diablos y cadáveres que llevan los niños en Halloween. Durante la celebración del Solsticio de Invierno se reencuentran personajes enmascarados como San Jorge, el Médico y San Nicolás en las danzas rituales y de los Misterios. Ellos representan en Señor del Invierno, el Rey Acebo.

Se encuentran también procesiones enmascadas en Yorkshire y Norteumbría donde se realizan danzas o bailes de espadas (1). En las ceremonias paganas de Beltane aparecen de nuevo las máscaras de los espíritus y se puede reconocer a Jack-in-the-Green. Estas máscaras de madera están hechas de corteza y decoradas con hojas de espino blanco y de roble. Los actores rituales representan el misterio de la muerte y la resurrección, y danzan alrededor del Palo de Mayo con la diosa de las Flores, la Reina de Mayo.

En su libro “ Un Calendario de Costumbres Germanas”, publicado en Londres en 1966, Richard Thonger describe que en Whitsuntide « los villanos acuden a los bosques para recoger ramas verdes y regresan con una máscara de corteza. Se llama a esta máscara Pfingst en el sur y Hombre Salvaje u Hombre Verde et (Laubmannchen) en Thuringe. En ocasiones lleva una máscara de pájaro y se le salpica de agua. Se le llama el pájaro de agua (Wasservogel).

El rostro de hojas del Hombre verde de las iglesias se parece mucho a una máscara. Esto puede ser, tal vez, una copia de objetos de cultos votivos que se encontraron en los antiguos templos y santuarios paganos. Entre las otras máscaras tradicionales de Europa se encuentran las del cisne y la oca, psicopompos chamánicos y espíritus feéricos que son guía y vehículo para el viaje al Otro Mundo, permitiéndonos cruzar las dimensiones en su vuelo mágico.

El Hombre Negro o el maestro del Coven Tradicional lleva habitualmente una capucha/máscara con cuernos de cérvido pues es el gran sacerdote de Cernunnos o Gwynn, el Iniciador y el Señor de Annwyn. Se dice que en las regiones boscosas del sur de Austria, se realizan en la actualidad reuniones brujas en las que todos los participantes llevan máscaras de ciervo.

Los autores alemanes del S. XVI cuentan que las brujas llevaban máscaras en el transcurso del Sabbat y Henri Boguet describe que los miembros del coven de Lyon que juzgó llevaban igualmente máscaras durante sus rituales.

En un texto francés de 1614 se habla de una agrupación de 200 brujas enmascaradas así como de brujas transformándose, como hiciera Isabel Gowdie, en liebres, gatos, cornejas y abejas. Es posible que esto haga referencia a las danzas rituales enmascaradas en las que se invocaban animales y aves totémicos. En 1590 durante el proceso de las brujas de North Berwick, se acusó a John Fian de haber vestido máscara mientras dirigía el coven en procesión alrededor de la iglesia.

Desde su uso en la religión paleolítica, la magia celta y nórdica y los grandes festivales populares, la máscara de los espíritus ha sobrevivido en la danza Morris, en la que es llevada por personajes disfrazados de « schuddigs » y « perchtls », en las reconstrucciones históricas, los carnavales y las máscaras medievales. Como a la iglesia no le gustaba esto, no más de lo que no le gustaban las brujas tradicionales, las máscaras se escondieron. En la actualidad es necesario devolver a las máscaras su lugar en el trabajo mágico, pues la máscara tiene una influencia extraña y eterna en la imaginación, evocan y vuelven visibles a los dioses paganos, las hadas y los tótems y acercan las fronteras entre los mundos.

En nuestros días, la máscara de los espíritus abre posibilidades prolíficas para los ritos dramáticos basados en un mito inquietante, las metamorfosis mágicas y los rituales votivos. El valor de tales máscaras reside en el hecho que nos ayudan a trascender nuestra personalidad y entrar en la naturaleza de los Antiguos, nos permiten entrar en la realidad mágica del País de los Elfos.

A lo largo de los últimos años he trabajado con un amigo sobre diferentes máscaras rituales y hemos fabricado una máscara de espíritu de gato y una máscara de espíritu de búho. Estas máscaras han sido fabricadas en papel maché que, después de haber recibido algunas capas de pintura blanca, es una excelente base para representar una faz estilizada en colores.

Empezamos por agregar plumas así como cristal y otros materiales adaptados. Estos objetos son tan estables como la madera barnizada y se encuentran fácilmente – y parecen convenir para la elaboración de rostros sin demasiados detalles.

Una de las etapas esenciales será cargar la máscara con las fuerzas que se encarga de representar. Recientemente realicé un ritual en el que he dejé la máscara bajo la luz de la luna, entoné un encantamiento a la Señora de los Búhos, Cailleach de la Luna Nocturna, y la cargué de poder. La ceremonia estuvo marcada por la presencia de los espíritus, y fue una iniciación totémica menor para mí porque durante algunas semanas fui habitado por el tótem del búho.

Una máscara de espíritu completamente cargada induce una presencia angustiosa y un poder, a menudo parecido a un “observador” no-humano. La máscara deviene el punto central de las fuerzas del Otro Mundo, y esto aún más cuando es llevada. Para los Samoyedos de Siberia, la máscara permite intensificar la concentración interna y facilita su focalización sobre su conciencia. Cuando alguien la lleva, la máscara da la sensación de desatarse del mundo, de reentrar en uno mismo, su personalidad superficial se somete, es trascendida por el poder espiritual profundo que simboliza la máscara. Como dijo el académico finlandés Uno Harva, todo el vestuario ceremonial tradicional y mágico del chamán o la bruja se resume en una máscara y se puede considerar que el resto no es más que la prolongación de esta máscara que representa en todas las tradiciones paganas una encarnación del “rostro del espíritu”.


Notas de retraducción:

(1) Me ha sido imposible encontrar el artículo original en inglés. El pasaje en el que se habla de las danzas de espadas era especialmente oscuro; Deduzco que hace referencia a la Long Sword Dance para Yorkshire y al Rapper Sword para Norteumbría. Imagino que las pone en relación con la danza Morris de la tradición inglesa, citada unos párrafos después, la cual que formaba parte antes de las procesiones y otras celebraciones, especialmente en el mes de Mayo y que podía incluir la coreografía con bastones, espadas o pañuelos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Un trabajo delicado. Hecho con esmero y dedicación. Esto se nota en la belleza de la página. Enhorabuena, Meripedes. Kris

Meripedes dijo...

creo que te has ehco un lio =)

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