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[Traducciones] La Magia en "María la Loba", Roland Ernould


Claude Seignolle, (Périgueux, 1917) es autor de ocho reconocidas obras acerca del folklor francés, siendo además es uno de los escasos escritores del género fantástico en este idioma. Sus novelas y cuentos se apoyan en este profundo conocimiento acerca de la mitología , las creencias y las leyendas. En su novela "María la Loba" - Marie existió y, de hecho, Seignolle llegó a conocerla- presenta el mito de los loberos, personas con el "don" de guiar a los lobos y sanar los males causados por ellos, si bien este mismo don a menudo no resulta demasiado beneficios para sus portadores.



Advertencia: El artículo de Roland Ernould, que presentamos a continuación, revela la totalidad de la trama y el final de la obra.


La Magia en "María la Loba",
Fragmento de "La Magie du fons des Âges", por Roland Ernould, 2001.
Traducción y adaptación Vaelia Bjalfi, revisada en Febrero de 2010.

El personaje de Maria la Loba 1 es una de esas víctimas a las que súbitamente un poder les impide ser como los demás y no han escogido ser lo que ellas son. Como Carrie de Stephen King, Marie es la heroina fuera de la norma, no sólo es víctima del juicio ajeno, sino que además debe sufrir la venganza desde el momento en el que parece representar una amenaza. Desde la cuna, es víctima del simbolismo negativo del lobo, vinculado a un antiguo fondo mítico y a creencias paganas en relación a los seres de la noche, relacionadas posteriormente al mundo de Satán.

En la campiña, el Lobero es un brujo que posee el poder de encantar a los lobos y hacerse seguir por ellos. Se cree que tiene tratos con el diablo, que tiene el poder de convertirse en hombre lobo y la facultad de curar las mordidas de los lobos. Como agradecimiento del lobero a la familia que lo ha alimentado durante el invierno junto a sus lobos 2, este don se da a Marie poco después de su nacimiento, en el curso de un ritual singular con un lobezno que él lleva en su bolsa; "No ha comido carne, su hija? pregunta el lobero. (...) tomando la pequeña mano de la niña, la pone en la boca del lobezno. (...) Entonces el lobero habla gravemente: Tienes el don, Marie... comprenderás a los lobos, tus manos tendrán el poder de eliminar y sanar sus mordidas... masticarás pan para hacer la pasta que sanará... la pondrás sobre el mal... será una especie de medicamento... solamente, recuerda, perderás el don cuando yo muera" 3

La reputación de Marie se resiente de esta historia. Aunque fuera impuesto en la ausencia de responsabilidad personal, este don representa para los demás una trasgresión del orden de las cosas. Algunos la consideran, con su "malvado don" como "marcada", "una joven que pacta con el diablo". Aparentemente, la única singularidad de Marie es la de vagabundear, y perseguir animales salvajes en largos paseos.

Como había hecho en "Le Rond des Sorciers", Seignolle ilustra la coexistencia del cristianismo y la magia ancestral. El cura del pueblo no se hace ilusiones acerca del poder real de su religión. Él va, por ejemplo, "como a misa", a bendecir los montones de gavillas de la pagana fiesta de San Juan, en el solsticio de verano: "Con un gesto importante, asperja las gotas sagradas. Cristianiza el efímero monumento que sus gentes, herederos inconscientes de un culto pagano olvidado después de largo tiempo, pero siempre presente sobre nosotros, han edificado sin pensar torcer la buena religión de Dios"
Las supersticiones de los campesinos creen que las brasas encendidas y el carbón del bosque, son portadores de suerte para el año, y es necesario llevarse un pedazo para impedir que entre el mal en su casa. El juego de saltar sobre las llamas está ligado a la creencia de la boda durante el año, a condición de no hacerse daño. Cuando Marie salta, se queda corta, y pone el pie sobre el carbón ardiente. Rechaza entonces admitir el anuncio del destino, que no se casará con su amor. Seignolle introduce este detalle como una advertencia de los eventos maléficos que han de seguir.

Los campesinos conocen la historia de Marie y, cuando un chico es mordido por un lobo, van a buscarla. Marie rechaza en principio dar este servicio. Le suplican, emplean el chantage "Será duro para la conciencia de alguien, que puede curarlo" Marie cede a la presión tribal, cura la herida, descubre el poder del que dispone. Pero el chico se desmaya y la madre piensa que ha muerto. Los prejuicios vuelven instantáneamente, se olvida que se ha suplicado que actúe, el odio resurge: "Mirad a esta loba que ha agravado el mal hecho por uno de sus hermanos". Marie huye.


El padre del chico es herido esa noche por una pelea con Martin Malgrain, el prometido de Marie, lo que da al lector la ocasión de conocer al curandero que ha tomado el lugar de Marie. Un viejo desdentado, que ha pedido que se lo deje solo, pues "sus secretos necesitan del misterio para actuar más rápido" . Se "alegra de que sea un mal fácil de curar", y el entorno al regresar ve al curandero acabar de "reducir el mal trazando con sus dedos gordos una tal cantidad de símbolos de la cruz (...)" Mirando el chico ya curado, el curandero se asombra del poder de Marie, superior al suyo: "El curandero observa la espalda mordida - Está claramente curada, juzga, el que ha hecho esto sabe lo que se hace... y, sorprendido, agita la cabeza haciendo crujir, la una con la otra, sus encías desnudas (...)" Juicio que paradójicamente se volverá contra Marie, relacionada con el malvado : pues este curandero benéfico, que emplea los símbolos religiosos, se considera menos poderoso que ella, decididamente peligrosa. Marie no es sólo la víctima de la mentalidad bruta de los campesinos, sino también objeto de las maquinaciones de los Malgrain, quienes no la quieren como nuera, y las de un amor escondido. Los cotilleos suscitarán desastres en el pueblo.

Marie vive momentos difíciles. Su prometido, Martin, herido, ha desaparecido. Los niños del pueblo la persiguen, riéndose de ella, el cura agrava la situación creyendo hacer un bien. Apela a la caridad cristiana allí dónde no hay más que miedo y odio : "hermanos míos, el demonio ha marcado una chica de nuestra parroquia... Lo ha hecho de un modo tan brutal que no se puede dudar de su mala acción... (...) Sabed, hermanos míos, que el mal que ha hecho no es incurable. El exorcismo puede ayudarnos con su poder soberano... Nosotros sabremos rezar con fervor para que aquella que sufre reencuentre la pureza cristiana... Recordad las palabras del Señor..." La misa finaliza en desorden.


Marie va a consultar a la bruja Juine 4, quien le cuenta de su filiación con el diablo y le ofrece su ayuda de colega :"Estamos un poco del mismo bando... no es cierto... con el mismo maestro. (...) Ah! te veo buscar en tu cabeza quién es el maestro...Es el diablo... paciente, fuerte, el vendrá. (...) No hay nada que nos niegue a nosotras dos. No tengo más que pedirle que haga regresar a Martin, y estará aquí. Pero no lo hará a menos que se le de un mal a cambio. Es su precio... Al diablo se le paga! Él comercia del mismo modo en que otros venden bendiciones...(...) No tienes más que pronunciar en alto el nombre de aquellos sobre los que quieres que caiga la desgracia... entonces el diablo te regresará a tu Martin." Desesperada, Marie maldice (...) a los Malgrain 5 , quienes no dudan en lanzar contra su casa balas empapadas de agua bendita. Marie, se da cuenta demasiado tarde de que también Martín es un Malgrain :"Dios mío, murmura, siento que seré castigada, Dios mío, perdoname..."


Ella vuelve a ver a Juine, para romper el hechizo, algo que no puede hacer la bruja, quien la incita a encontrarse con el Diablo 6 :"Basta que vayas a la cruz de Mission 7, a medianoche... Si tomas una gallina negra bajo tu brazo y esperas sin desalentarte, verás al diablo, tan cierto como que me llamo Juine y que salvarás a tu Martin y a los tuyos de la desdicha..." Marie cree encontrarse con el Diablo en el cruce 8, pero el lector sabe que es víctima de una maquinación tramada por Juine, con la ayuda del lobero, que aparece misteriosamente. Él hace el papel de diablo 9. Impresionada (la noche, el cruce de caminos, la cruz, la gallina negra según el rito, en la misma racionalización del lugar malefico ya presente en Le Rond Des Sorciers, lugar del sabbat diabolico), Marie cree que está viendo a Satan en persona. Ella se deja llevar :"ve sobre la colina, no lejos de allí, dos puntos rojos que se balancean y se desplazan lentamente."10

El diablo, piensa ella, en una confusión absoluta de sentimientos, los viejos mitos mezclándose con los nuevos: "Por no mezclar a Dios con esta brujería, se guarda de hacer el menor signo de la cruz. Y, con todo, esto ayudaría!". El diablo le habla :"Mi loba... soy un poco como un padre para ti. Dime si alguien te está dañando. Dile que yo castigo a aquellos que te dañan." Los detalles más triviales, para una ignorante, toman un carácter maléfico :"Este cinturón de tela, que ella no ha visto que ningún hombre llevara, demuestra que viene de un lugar misterioso." Lobero, curandero, sacerdote, bruja, cómo encontrarse en esta jungla de representantes de fuerzas cósmicas?


Mujer animal, hija de los lobos y de la magia, Marie no pierde más que por un instante este estatus. El fin de la novela es particularmente sutil : es precisamente cuando Marie se convierte en una mujer como las demás, cuando pierde a Martin, el hombre que ama, mordido por un lobo. Ella hubiera podido salvarlo si hubiera seguido siendo Marie la Loba. Es más, es un lobo quien le arrebata a su amor, un lobo que cree proteger a su lobero que ha muerto, llevándose su don en el momento más decisivo para Marie.
Relegada a la marginalidad como el lobero o la bruja Juine, Marie no puede hacer más que asumir su maldición y aceptar su condición de hija del Maligno :"Conducida por una fuerza repentina que la dirige con autoridad, toma el bastón del lobero y, con nuevos pasos, se va hacia el bosque, seguida por la bestia obediente y fascinada."

Las comunidades rurales viven de hábitos que excluyen a los que se desvian 11. Su norma de vida rechaza la presencia extrangera, y aquello que es diferente de la humanidad ordinaria es percibido como un peligro. En medio, ciertos hombres, como los brujos o los herreros, son aceptados, pero considerados con desconfianza. Toda violación de las reglas ordinarias de vida comporta el rechazo. La trasgresión del orden de las cosas produce violencia social, la animosidad o la furia de los campesinos amenazados en sus hábitos y bienes. Según nuestros códigos actuales, Marie no es responsable de lo que le sucede. Pero lo es, según las tradiciones campesinas. Llevando más lejos la reflexión, se puede pensar que, en términos de responsabilidad, estos campesinos también son inocentes, conducidos por sus supersticiones o los impulsos que atribuyen a poderes oscuros, sin comprender su verdadera naturaleza contra la que no pueden luchar.
Ellos parecen también culpables, falsos cristianos incapaces de comprender el mensaje de su cura, cultivando su apego a las ganancias, disimulando su sensualidad, aceptando su indiferencia hacia la desgracia de otros. Incluso el estrecho clan familiar no resiste a sus deseos reprimidos, pero poderosos: mujeres por someter, descendencia para explotar, o, cuando la tutela paternal es demasiado fuerte, la tentación de su exclusión. Es preferible no pensar en la responsabilidad campesina con nuestros criterios actuales.


Notas :

1 Primera version : otoño 1945- invierno 1946. Publicado en 1947, Les Quatre-Vents éd. Segunda version más breve en 1966, corregida en 1967. Marie la loba existió y Seignolle lla conoció en 1944; en Ennordres. Ella tenía el "don" de curar las mordeduras de lobo. Como en la novela, su don no le fue socialmente favorable.

2 Se dice que negar la hospitalidad a un Lobero hace correr el riesgo de ver reducir el propio ganado.

3 Esta restricción forma parte de la psicología mágica según la cual nada es dado de modo gratuito y es necesario pagar por los deseos que se espera satisfacer.

4 El retrato de La Juine, bruja maléfica tradicional, está particularmente logrado:"la vieja prosigue sus muecas, proyectando en el aire sus delgados brazos desmesurados y nerviosos. Lleva el odio a su máxima expresión. Ese gran odio que la hace vivir, reflejo del desprecio que se le muestra en la tierra. Su piel no es más que arrugas. Cada pliegue no debe sólo señalar cada uno de sus años como en los antiguos honestos y justos. No, cada uno debe ser la marca imborrable de una mala acción, y tiene tantas y tantas de estas arrugas, que su vista Marie termina por asustase. La Juine tiene pelos estropajosos como cáñamo, llenos de porquería, que vagabundean en placas cubriendo su espalda. Su ropa negra, tiene reflejos verdosos, y pesa del olor de al menos diez años de suciedad."

5 El padre Malgrain será mordido por una víbora (a través de Juine se sabe que es atrapada por el Lobero) que ocupa para una pocion campesina...

6 La lucha entre los representantes de la magia y la brujería es, se dice, una lucha de poder :"Yo soy aún así mucho más fuerte que ella" se asegura La Juine después de encontrar a Marie.

7 La encrucijada es un lugar sagrado, a menudo poblado por entidades diversas. Para conciliar la energia cósmica que se desprende, ancestralmente se han puesto las encrucijadas bajo la protección de los dioses que liberan del peligro. Más recientemente se instalan cruces y calvarios.

8 Simbolicamente «en el cruce de caminos», enfrenta su destino entre el bien y el mal, el hecho de estar allí significa que Marie a elegido al diablo.

9 Del mismo modo, los poderes del lobero parecen a la bruja superiores a los suyos:"Tienes de nuevo necesidad de mí... no es suficiente lo que hago por tí?" La bruja es, según las circunstancias, dominante (como con Marie) o sumisa (con el lobero). El lobero es descrito por Seignolle : "Grande, delgado, roto por la edad, miserablemente vestido con una camisa rasgada, sujeta al cinturón por una franela roja envuelta a la manera de los soldados. Sus pies desnudos, deformados por todos los dolores de la marcha, se plantan firmes sobre las raíces que hieren. Sus ojos se encuentran al fonde de órbitas profundamente cavadas que muestran el perímetro del hueso. Las mejillas pálidas, la nariz larga y fina, la mandíbula dura, atrayendo miradas"

10 El diablo o el brujo tienen a menudo los ojos rojos, color del infierno, o de los ojos de lobo, dorados, alargados (en relación con el hecho que el diablo o los brujos pueden transformarse ocasionalmente en licántropos). La singularidad del color de los ojos señala el mal que pueden causar con sólo una mirada.

11 Comportamiento que no ha evolucionado tampoco demasiado y que se encuentra en las sociedades actuales. Sólo la educación y una lucha incesante contra los prejuicios podrá, a largo plazo, aportar mayor comprensión sobre el Otro.

2 comentarios:

CLsT dijo...

En efecto existio una bruja legendaria llamada Maria que curaba las heridas de las mordeduras de lobo, y domaba a los lobos a voluntad por encantamiento. No se si es la misma que conocio Seignolle; a la que me refiero le llamaban la lobera. Nacio en Toledo (España)y termino sus dias en los montes de Asturias. Sera la misma mujer?

A ver si encuentro esa novela que pinta preciosa. Gracias por la traduccion Vaelia :)

Un saludo y bendiciones para todos (hermanos/a asociados al ouroboros webring, y visitantes)

Vaelia dijo...

No era la misma persona, pero sí cumplía la misma función. Al menos en Espña y Francia la figura del "lobero", "entantador de lobos" o "meneur de loups" fue bastante conocida. A ver si subo algo que tengo por ahí del tema.

María la Loba está publicada en español por José de Olañeta (Mallorca, 2000). Existe también una película, dirigida por Daniel Wronecki, que lleva el mismo título, la vi de pequeña por tv, pero no la he vuelto a encontrar :'(

Saludos,
Vae.

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